por Editorial . Hace 9 meses

La más paradigmática Villa Miseria del Gran Buenos Aires es la Cava. Ubicada en San Isidro, uno de los barrios más ricos de la Argentina, la Cava nace en 1946 con unas excavaciones realizadas por Obras Sanitarias de la Nación (la antigua proveedora de agua del país) que fueron abandonadas por las propias características del suelo y que, gracias a su forma, le dieron nombre al lugar.

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Del otro lado de la Villa (pared de por medio como vemos en la foto) lujosas casas contrastan con la realidad de los que menos tienen. Esa ruptura en el entramado de la sociedad es el símbolo de la desigualdad, algo muy común en Argentina y el resto de Latinoamérica.

En este contexto, Gonzalo Vidal Meyrelles decidió saltar la cerca y unir dos mundos que hasta hoy parecían irreconciliables.

Entonces creó la primera Agencia de Publicidad del mundo ubicada en el corazón de una Villa Miseria, la cual también funciona como escuela y fue bautizada como Prójimo. Por qué Prójimo? Porque entiende que la desigualdad comienza con la falta de oportunidades y las pocas herramientas con las que cuentan los chicos que se crían ahí.

Según Gonzalo “La gente que vive en este entorno convive con el NO desde que se levanta hasta que se acuesta. Por eso la misión de Prójimo es buscar salidas creativas a problemas, para poder encarar la vida de una manera más optimista”.

El concepto de resiliencia, conocido como la capacidad del ser humano de sobreponerse a períodos de dolor emocional y traumas, es su mantra: “En la Villa la gente se golpea y vuelve a tomar su forma. Cada día caen y tienen que volver a levantarse. Nuestro trabajo es amortiguar estos golpes con una herramienta que hasta ahora ellos no tenían a mano: el pensar”.

Gonzalo está acompañado de dos socios, dos pilares que hacen posible esta causa: Pamela Jelicich y Esteban Minoyetti , quienes no sólo tienen la noble tarea de educar, sino de llevar adelante un caudal importante de trabajo para marcas como Quaker o Telefónica, la responsabilidad de hacer proyectos sin fines de lucro junto a Coca-Cola o de crear el movimiento Momentos Gratis para la Conferencia Episcopal Argentina, aprobado por el mismísimo Papa Francisco en el 2012, cuando aún era Jorge Bergoglio.

Es que ahí reside el diferencial de Prójimo. No se trata de un proyecto melancólico, sino de una fuerza renovadora desde las entrañas de un lugar donde las oportunidades escasean.

Podríamos escribir cantidad de anécdotas acerca de la decisión que tomó Gonzalo. Pero fue él mismo quien lo explicó en unas emotivas lineas, las mismas que nos motivaron a contar su historia:

“…No vine a transformar a la gente de la villa, en todo caso vine a transformarme yo. Ellos ya valen porque lo son, valen tanto que por eso estoy acá. Valen por su sensibilidad, por su lucha, por su esfuerzo. Ellos son el gran valor de Prójimo, ellos le dan la visión y el enfoque que le falta a la comunicación. Prójimo necesita más de ellos, que ellos de Prójimo. Sin ellos seríamos una agencia más, es con ellos que vamos a lograr la transformación…”

Gracias Gonzalo y gracias a todos los que dedican voluntariamente tantas horas de sus días, para que este proyecto siga adelante.

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Un editorial de What’s on FiRe no siempre está escrito por el editor. Muchas veces lleva la pluma de una persona destacada que prefiere mantener el anonimato. No estamos hablando del anonimato de aquel que tira la piedra y esconde la mano. Sino de la persona elegante que prefiere escribir por escribir dejando a un lado la vanidad. Así de romántico.

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