por Redacción . Hace 1 año

Este viaje tenía un condimento especial, ya que era el regalo de graduación que había elegido mi hija Martina. Y además, para hacerlo más divertido aún, lo íbamos a hacer junto a Richard Carreras, mi mejor amigo desde hace 40 años, ex compañero de banco en el colegio, con quien he realizado los más increíbles viajes de aventuras, incluyendo Africa, Medio Oriente y hasta uno junto a los contrabandistas más pesados, recorriendo en el tren Transiberiano, Siberia, Mongolia y China.

india-fn1

Originariamente los países que íbamos a visitar eran India, Nepal y Bhután, con cinco días al final en Escocia, pero el terrible terremoto ocurrido en Nepal una semana antes del inicio de nuestro viaje, nos obligó a cambiar los planes. Como los pocos vuelos que llegan a Bhután lo hacen desde Nueva Delhi, Kathmandú y Bangkok, no nos quedó otra alternativa que volar desde la capital de Thailandia, ya que  en los vuelos desde Delhi no había lugar, y el aeropuerto de Kathmandú permanecía sólo abierto para vuelos de ayuda humanitaria.

NSZ006 KATMANDÚ (NEPAL), 04/05/2015.- Una mujer pasea frente a un edificio destrozado tras el seísmo que desvastó Nepal el pasado 25 de abril, en Balaju, Katmandú, Nepal, hoy, lunes 4 de mayo de 2015. Las labores de reconstrucción en Katmandú han comenzado una semana después del terremoto que golpeó el país asiático, y que destruyó, solo en la capital nepalí, unas 37.000 edificaciones, mientras que otras 46.130 resultaron dañadas. De acuerdo con las últimas cifras oficiales, el terremoto ha dejado al menos 7.365 muertos y 14.366 heridos, unas cifras parciales que serán probablemente mayores una vez que los equipos de rescate lleguen a los lugares más alejados en los distritos más castigados. EFE/Diego AzubelFoto vía: teletorrijos.es

Yo había recorrido la región en 1992, así que tenía alguna idea del itinerario que íbamos a realizar, y esperaba que la modernización no la hubiera cambiado mucho desde entonces. Qué ingenuo pensar que costumbres arraigadas en culturas milenarias podían cambiar en solo 23 años! La India, en particular, es un país intenso. Creo que esa es la palabra que mejor define sus contrastes extremos, sus colores, olores, sonidos y sabores. La total inhibición de su gente al demostrar su curiosidad, o al no tener el sentido de espacio personal que tanto cuidamos en occidente.

New Delhi nos recibió, a la medianoche, con un cachetazo de calor de 46º C, y la típica sinfonía de ensordecedoras bocinas estridentes, de sus autos, motos, camiones, buses y rickshaws. Eran las 12 de la noche y la congestión de tránsito se parecía a las producidas por los muchachos de la Corriente Clasista y Combativa en uno de sus típicos cortes de avenidas en plena hora pico en Buenos Aires.

Pero más caótica aún, ya que en la India cualquier hueco es válido, en el sentido que a cada uno se le ocurra, para avanzar con los vehículos mientras se trata de esquivar a las vacas que deambulan o se echan en las calles de la ciudad como su sagrado status se lo permite. Yo le había anticipado a Martina que éste no iba a ser un viaje como cualquier otro. Que tenía que realizarlo mentalizada en que iba a ver grandes contrastes, desde pobreza extrema hasta la majestuosidad de imponentes palacios, todo conviviendo en perfecta armonía, bajo los parámetros indios claro está.

An Indian boy in school uniform waits for a rickshaw driver to make an adjustment on a cool morning in New Delhi, India, early Friday, Dec. 16, 2011. The rickshaw is a common mode of transport in many Indian cities. (AP Photo/Kevin Frayer)Foto vía: abc.es

Old Delhi, con la mezquita más grande a cielo abierto y el Red Fort, un imponente fuerte mongol que data del siglo 16, la recorrimos en una bicicleta rickshaw que, milagrosamente, en el serpenteante laberinto de calles de no más de dos metros de ancho no rozó siquiera a ninguno de los cientos de autos pequeños, motos, carros tirados por hombres o animales, vacas, peatones y otros rickshaws. Si bien Delhi no tiene los encantos de Mumbai, la ciudad más cosmopolita de la India, hay lugares muy interesantes para visitar como la tumba de Humayán, que en algo remite al Taj Mahal aunque no tan lujoso, y Qutab Minar, el minarete más alto de la India, que data del año 1193.

Así como la tumba de Humayán fue de gran interés para nosotros, Martina lo fue para los turistas locales. Desde el mismo momento en que entramos al parque, fue asediada por decenas de personas de todas las edades que le pedían sacarse una foto con ella. Incluso hubo un admirador, no muy secreto que digamos, que respetuosamente la siguió sin decir una sola palabra, durante todo el recorrido, a unos cinco metros de distancia, saliendo en casi todas las fotos que sacamos en el lugar.

El medio de transporte ideal para conocer la India por dentro es el tren. Las imágenes que uno tiene de los trenes de la India, atestados de personas, incluso sobre los techos de los vagones, son un fiel reflejo de cómo se viaja en ese país. Pero así como la demanda de pasajes es muy grande, los trenes funcionan con una puntualidad casi inglesa y, si uno consigue pasajes en primera clase, los viajes son realmente un placer.

Passengers travel in an overcrowded train in the eastern Indian city of Patna February 23, 2010. India's Railway Minister Mamata Banerjee will present the annual railway budget before parliament on February 24. REUTERS/Krishna Murari Kishan (INDIA - Tags: BUSINESS IMAGES OF THE DAY TRANSPORT)Foto vía: inforu.org

No fue el caso de nuestro primer recorrido desde Delhi a Agra, ya que al estar el tren prácticamente lleno y al tratar de conseguir pasajes con poco tiempo de antelación, tuvimos que conformarnos con boletos en tercera clase con aire acondicionado, teniendo que compartir el viaje  con dos personas por cada lugar vendido (no los nuestros por supuesto, aunque mas de un indio intentó sentarse disimuladamente en nuestros asientos), disfrutando de la mezcla de los aromas del curry y de olores corporales. Afortunadamente fue un viaje corto, que sirvió como prueba de fuego para Martina, y para que lo viviera como lo hacen los locales.

El Taj Mahal es verdaderamente una de las nuevas siete maravillas del mundo, y mucho más maravilloso si se lo visita temprano por la mañana, iluminado por el sol del amanecer y, sobre todo, cuando no está atestado de gente recorriéndolo. De Agra, una vez más en tren pero esta vez sí en 1ra clase, nos dirigimos a Jaipur, la ciudad rosa capital de la provincia de Rajasthán.

Jaipur, al igual que la mayoría de las ciudades en el desierto de Rajasthán, tiene mucha magia y un encanto especial. En sus calles aún pueden verse camellos y elefantes que son utilizados como transporte de carga, conviviendo en el caos de tránsito con vacas, cabras, perros y monos. Son característicos sus palacios y templos, y el Amber Fort con su elaborado salón de los espejos.

india-fn5

En el City Palace aún reside el actual marahá y funcionan las oficinas del gobierno local, y el Palacio de los Vientos se destaca en medio de la calle principal de la pintoresca Pink City, muy recomendable recorrerla al atardecer cuando baja un poco el calor, donde se puede regatear con sus insistentes vendedores, quienes tratarán por todos los medios vender sus pashminas de cashmere, sus sedas de Varanasi, o cualquier otro producto o servicio, incluyendo la limpieza de orejas, algo que, aunque fuimos con la intención de experimentar costumbres locales, no nos atrevimos a probar.

Frente al City Palace, el Observatorio nos demuestra el avance logrado por una civilización tan antigua en el tema astronómico; y las vistas al palacio de verano, sumergido en las aguas de un lago artificial, y el templo de los monos son dos visitas obligadas para todo viajero que pase por Jaipur.

Después de un viaje de nueve horas y media, otra vez en 3ra clase AC (imposible hacerlo sin la comodidad del aire acondicionado, teniendo en cuenta que las temperaturas promediaban los 45ºC), llegamos a Udaipur, en el extremo sur de Rajasthán, una ciudad sobre las aguas de otro lago artificial, en la que nos alojamos en el Shiv Niwas Palace, el imponente palacio del actual marajá, que data del año 1874.

india-fn6Foto vía: handofcolors.me

Por un poco más de US$100, nos dieron una suite triple con desayuno buffet incluido, no sin que antes tuviéramos que amagar a irnos ya que nos querían alojar en un cuarto con una mísera ventanita con vista al estacionamiento. La suite tenía vista al Lake Pichola, en el que se destaca el Lake Palace, antiguo palacio de verano de la realeza, sumergido al igual que el de Jaipur, en las aguas del lago. Udaipur se caracteriza por sus ensordecedoras callecitas angostas y serpenteantes, por las que es casi imposible caminar sin tener que estar esquivando el agresivo tránsito de la india.

Una noche, cenando en la terraza de un restaurant, nos llamaron la atención las luces y la música provenientes de las orillas del lago. Al terminar de comer nos dirigimos hacia ese lugar. En ese momento comenzaba la procesión de un casamiento, en el que el novio, sobre un caballo blanco y cubierto por una máscara, iba detrás de cientos de personas que bailaban al compás de una música que retumbaba en la calles de la antigua ciudad. Martina, fascinada por estar viviendo una fiesta tan colorida y auténtica; yo, por verla disfrutar de esa manera un mundo hasta entonces inimaginable para ella.

Tras una breve escala en Bangkok, llegamos de madrugada a Paro, la puerta de entrada a Bhután, una de las etapas más esperadas de nuestro viaje. El vuelo de ida tuvo la característica de pasar muy cerca del Monte Everest, motivo por el cual pudimos apreciar su majestuosidad sobresaliendo por encima de las nubes. La llegada a Paro, uno de los aeropuertos más difíciles del mundo, por su ubicación entre las montañas, los fuertes vientos, el clima traicionero, y la pista extremadamente corta, hicieron que la aproximación y el aterrizaje fueran una experiencia emocionante, por no decir aterradora para muchos de los pasajeros indios que nos acompañaban.

Bhutan es uno de los pocos países en el mundo que aún quedan prácticamente sin estar contaminados por la globalización y la cultura occidental, y que en gran medida mantiene muchas costumbres medievales. Es un pequeño reinado budista, muy respetuoso de su cultura, del medioambiente y de las personas. En contraste con la India, en la semana que pasamos recorriéndolo, no escuchamos una sola bocina, claro está que a diferencia de su país vecino, Bhután tiene 800.000 habitantes y la India 1000 millones.

En Bhután sorprenden su prolijidad, la arquitectura, el paisaje de montañas cubiertas de bosques, las terrazas de arrozales, los ríos de aguas heladas provenientes de la cordillera del Himalaya. Es increíble cómo un país con riquezas y recursos naturales tan limitados haya sabido suplir esas carencias, con una riqueza espiritual en la que la amabilidad y el respeto imperan sobre todo lo demás. Qué lejos estamos en algunos países riquísimos en recursos naturales, en los que reinan el populismo, la corrupción y la cultura de nivelar para abajo.

india-fn7y8

Timphu, la capital de Bhután, cuenta con sólo 79.000 habitantes y un dzong (fuerte), ahora convertido en palacio de gobierno, en el que se encuentran las oficinas administrativas y religiosas del país. Se lo puede visitar hasta la puesta del sol, pero es recomendable no sacar fotos en dirección al palacio del rey, ya que los guardias de seguridad pueden confiscar las cámaras, como le pasó a un turista que estaba cerca de nosotros. En las laderas de una montaña, con una vista impresionante del valle en el que se encuentra la ciudad, un buddha de 52 metros de altura, realizado en bronce y laminado en oro, es una de las principales atracciones de Timphu.

De Timphu, junto a nuestro guía Tilku Young (un ser maravilloso con un conocimiento y amor por su país destacables), nos dirigimos hacia Punakha, una ciudad a 70km de distancia, viaje por las montañas que nos llevó casi cinco horas realizar, pasando por el Dochula Pass, el punto más alto del camino, en el que se encuentran las 108 stupas en honor a los caídos en una batalla llevada a cabo no hace muchos años contra rebeldes secesionistas del sur.

Punakha es una región muy pintoresca que se caracteriza por contar con el dzong más antiguo del país, palacio en el que son coronados los reyes bhutaneses y en el que se casó el actual rey. Muy cerca del poblado, una estupa coronando una colina es visitada por quienes tienen problemas de fertilidad (fue construida por un monje que creó su propia religión, basada en profesar una gran devoción al sexo y al alcohol –se lo denomina el crazy monk-). Lo más llamativo del lugar son las enormes pinturas que decoran las casas y las tallas de madera de hasta dos metros de altura, de muy detallados penes erectos!

El viaje a Paro desde Punakha, aproximadamente 80 km por las montañas, nos llevó mas de seis horas, debido a un par de avalanchas que se produjeron en el camino minutos antes de pasar nosotros. Como esos derrumbes son muy comunes en el lugar, por suerte rápidamente topadoras despejaron la ruta y pudimos seguir viaje. Paro es un pueblito muy pintoresco, con la que es tal vez la atracción mas importante que tiene Bhután: el Tigers Nest.

Seguramente más de uno habrá visto fotos del monasterio enclavado en la piedra de la montaña, al que se accede después de dos extenuantes horas de hiking, que no todo el mundo puede hacer. La recompensa para los que se animan no puede ser mas gratificante. Tigers Nest fue construído en 1692, en el lugar en el que, dicen, meditó durante tres años, tres meses y tres días, en el Siglo 8, quien introdujo el buddhismo en la región. Las vistas, inmejorables.

india-fn9

El final de nuestro viaje lo dejamos para Varanasi, Benarés durante la colonia inglesa. Varanasi es la ciudad sagrada sobre el río Ganges, a la que todos los hinduistas pudientes se dirigen a morir, ya que según sus creencias si sus cenizas son arrojadas al río se evitan futuras reencarnaciones. Si hay un lugar intenso, y que representa lo que es la India, es esta ciudad. Nosotros nos alojamos en una antigua casa, en la ciudad vieja, sobre uno de los ghats (escalinatas), que dan al río. En ese, al igual que en los demás ghats, miles de personas realizan todas sus actividades de higiene en el Ganges, desde bañarse hasta lavarse los dientes, e incluso beber el agua. Agua de uno de los ríos más contaminados del mundo.

Entre las personas, se refrescan búfalos de agua, flotan restos de cadáveres, cenizas de muertos, basura, animales muertos, y restos de las ceremonias religiosas que se realizan cada noche, en la que cientos de miles de personas depositan en el río ofrendas florales con velas encendidas, en honor a Shiva. En una de esas ceremonias estuvimos nosotros y fue una de las experiencias más impactantes del viaje, tanto como ver las piras funerarias, en las que cientos de cadáveres son cremados a diario, a orillas del río, a la vista de todo el mundo.

Haber podido ver las maravillas de una región tan intensa, a través de los ojos y las expresiones de sorpresa de mi hija, y ser consciente de lo importante que puede representar en su formación, es algo que voy a atesorar el resto de mi vida. Y nunca me voy a olvidar del abrazo y las gracias que me dio mientras estábamos en el barquito, la primera noche en Varanasi, disfrutando de la música y el colorido de la fiesta en honor a Shiva.

Daniel Marcet.

Acerca del Autor

Redacción

Somos el staff de redactores/colaboradores de What’s on FiRe con base en Argentina, Chile, Peru, Ecuador, Colombia, Costa Rica, México, Miami y Barcelona. . ¿Esto quiere decir que preferimos no dar la cara? Al contrario. Muchos de nuestros artículos son colaborativos, así que nos gusta presentarnos como un equipo, que es lo que mejor nos define.

Entradas de

Comentarios

Más Noticias