por Editorial . Hace 10 meses

Cuando se trata de elegir la mejor película de Hitchcock, cada uno tiene su preferida. Entre esas preferidas habitualmente figura el que tal vez sea su filme más popular: “Psycho” (“Psicosis”, 1960).

Todos la vieron; y si no, al menos conocen la secuencia de la ducha y tararean la clásica música de Bernard Herrmann en situaciones que lo ameritan.

Lo que no muchos saben es que la película tuvo una campaña de marketing espectacular, y que gran parte de ella la hizo el mismo Hitchcock. La constante presencia del director se debía a que su cara era ya muy conocida, no solo por sus cameos en sus películas, sino también porque ya había empezado su programa de televisión en el que él mismo era el presentador. Tanto durante la filmación como poco antes del estreno y con la película ya en los cines, las “acciones” (hoy las llamaríamos así) fueron tan creativas como eficaces. Por ejemplo:

• Como todos saben (acá no hay peligro de spoiler, supongo) el personaje de Anthony Perkins, Norman Bates, ha adoptado la personalidad de su madre, muerta desde hace años, pero esto se revela al final de la película cuando vemos el cadáver de la madre y a Perkins con un vestido y una peluca. Es decir, la madre no aparece nunca en la película. Antes de la producción, Hitchcock despistó a todos anunciando que estaba considerando actrices para interpretar a la madre.Una de esas actrices –siempre según Hitchcock- era Helen Hayes; otra era Judith Anderson (que ya había trabajado con él en “Rebecca” en 1940). Los que habían leído el libro sabían que esto era un ardid, pero hubo muchas actrices que le escribieron a Hitchcock postulándose para el papel. Ya en filmación, el director usó otro recurso: hizo fabricar una silla de lona como las que usaban él y los actores, y atrás hizo escribir “Mrs. Bates”. La silla siempre estuvo presente –y vacía- en el set de filmación, lo que aumentó el “enigma” sobre quién hacía de la madre.

• En el verano de 1960, antes de su estreno en septiembre, la película se publicitó con un aviso de radio locutado por el mismo Hitchcock. En aquella época, los anunciantes usaban la expresión “Brand X” para referirse a la competencia de su marca. En el aviso, Hitch declaraba que quería comparar su nueva película con Brand X. A continuación, se escuchaba una serie de sonidos de caballo: relinchos, cascos trotando. Volvía la voz del director y decía: “Brand X es un Western. En cambio, mi película…”; en ese momento se escuchaba un alarido que helaba la sangre. Fin del aviso.

• El director se encargó de enviar una gacetilla de prensa antes del estreno. El texto: “Hay un rumor según el cual ‘Psicosis’ es tan terrorífica que la gente enmudece del susto. Algunos de los hombres de mi equipo han enviado a sus esposas a verla en una proyección especial. Las mujeres salieron de la sala muy afectadas, pero aún vigorosamente locuaces”.

• El trailer original de la película no mostraba escenas de la misma sino, desde luego, a Hitchcock. Este recorría el set ubicado en los Universal Studios y terminaba en el famoso baño. Hitchcock corría la cortina y detrás de ella aparecía Vera Miles gritando horrorizada. (La protagonista de la escena en la película era Janet Leigh, pero la rubia no estaba disponible para filmar el trailer; por eso la reemplazó Miles, que en el filme hacía de su hermana.)

• Al final del trailer de 6 minutos recién mencionado, se anunciaba una de las claves de la campaña:no se le iba a permitir el ingreso al cine a nadie una vez que la película hubiera comenzado.Era una orden estricta de Hitchcock que hasta fue incluida en los contratos de los dueños de cada sala (hecho que, por supuesto, se divulgó a la prensa). El motivo principal para esta medida era que la campaña publicitaria sugería de manera engañosa que la protagonista de la película era Janet Leigh. Esto tenía dos objetivos: por un lado, el shock producido por el asesinato de Leigh a la media hora de película iba a ser aún mayor; por el otro, si alguien llegaba al cine después de esa media hora se iba a preguntar dónde estaba la “estrella”. El texto de los avisos en diarios era muy claro: “Usted DEBE ver ‘Psicosis’ desde el principio. Nadie –ni el Presidente de los Estados Unidos, ni el hermano del dueño del cine, ni la Reina de Inglaterra (Dios la bendiga)- podrá entrar a la sala cuando la película haya comenzado. Esto le permitirá disfrutar más de ‘Psicosis’. Ya que estamos, cuando la haya visto, no cuente el final. Es el único que tenemos”.

• En todos los cines que proyectaban el filme, había una figura en tamaño real de Hitchcock señalando su reloj, con una nota que decía: “El gerente de esta sala tiene instrucciones, y de ello depende su vida, de no admitir a nadie cuando la película haya comenzado. Cualquier intento espurio de ingresar por puertas laterales, salidas de emergencia o conductos de ventilación, será impedido por la fuerza. El objetivo de esta medida extraordinaria es, desde luego, ayudarlo a disfrutar más de ‘Psicosis’. Alfred Hitchcock”.

• El estudio envió una grabación a cada sala, para ser emitida en la antesala del cine. Contenía música ocasionalmente interrumpida por una voz que decía “Diez minutos para ‘Psicosis’”, “Cinco minutos para ‘Psicosis’”, y así.

• También se realizó otra grabación, guionada por James Allardice (que escribió casi todo el material promocional de la película) y locutada por el director: “Soy Alfred Hitchcock. Confiamos en que la presencia de un policía durante esta función de ‘Psicosis’ no les resultará molesta o temible. Personalmente, me asustan mucho. Pero el policía solo representa al dueño del cine, quien ha sido instruido para asegurarse de que nadie entre una vez que la película haya comenzado”. Al final de la grabación, Hitchcock recomendaba al público en la fila que volviera a sus actividades habituales: mirar la nuca del de adelante y divertirse con esa señora que intenta colarse a los codazos.

“Psicosis” fue un éxito tremendo, porque es una gran película, porque su presupuesto era ínfimo para la época, y por esta campaña que si hoy parece original, imaginen lo que fue en 1960. A mí me parece que cada una de estas acciones de marketing merecería hoy un video generosamente difundido en los medios y las redes sociales. Y el “caso” completo ganaría premios en cualquier festival. ¿O no?

Roberto Patxot.

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Un editorial de What’s on FiRe no siempre está escrito por el editor. Muchas veces lleva la pluma de una persona destacada que prefiere mantener el anonimato. No estamos hablando del anonimato de aquel que tira la piedra y esconde la mano. Sino de la persona elegante que prefiere escribir por escribir dejando a un lado la vanidad. Así de romántico.

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