por Federico García. Hace 1 año

A simple vista, la arquitectura de Tokyo le genera a uno sentimientos encontrados. El primer impacto visual que casi todos tenemos al aterrizar por primera vez en esta gran ciudad es el de Shibuya, una suerte de Times Square japonés por el cual cruzan diariamente millones de personas.

TokyoArquitectura-fn1Foto vía: commons.wikimedia.org

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TokyoArquitectura-fn4Foto vía: linneabylinneanilsson.wordpress.com

Pero Tokyo es así, un cúmulo de contradicciones en sí misma: la vanguardia y la tradición se dan la mano a diario, lo clásico y lo bizarro conviven a paso a paso, y la arquitectura pareciera ser pasado y futuro al mismo tiempo. Sin embargo, basta con adentrarse un poco en la ciudad para darse cuenta de que, si bien con una construcción más que ecléctica, cuenta con algunos de los edificios más interesantes que el mundo tiene para ofrecer.

Aoyama, uno de los barrios más trendies de la ciudad, cuenta con muchos de los mejores ejemplares que la ciudad exhibe. A menos de 300 metros de distancia el uno del otro, el Aoyama Prada Store ySunny Hills son dos de los más innovadores edificios que me he cruzado durante toda mi estadía japonesa.

El primero, obra del estudio suizo Herzog & de Meuron, se lleva todas las miradas de la famosa Omotesando-dori, cosa nada sencilla cuando se compite con los stores del nivel de Balenciaga, Alexander McQueen, Issey Miyake o Comme des Garçons. Con una estructura vidriada de seis pisos, el store posee un look absolutamente inusual, resultado de estar completamente compuesto de paneles de vidrio con forma de diamante que alternan superficies planas, cóncavas y convexas.

Según Jacques Herzog, esta característica lo convierte en una visión “interactiva”, que parece moverse y cambiar de forma a medida que uno camina alrededor del mismo. Estos paneles forman un armazón completamente transparente que deja ver todo el interior del edificio, que une armónicamente escaleras, ascensores, probadores y exhibidores.

El segundo, obra del estudio japonés Kengo Kuma & Associates, toma como inspiración la forma de una canasta de bamboo y está construido en base a un tradicional método de arquitectura japonés, llamado ‘Jiigoku-Gumi’. Sin embargo, este edificio no tiene nada de tradicional y resulta casi imposible describirlo con palabras, aunque pensar en una canasta de picnic gigantesca tal vez sea la forma más apropiada.

Aparentemente la estructura exterior, completamente de madera, habría sido construída a mano pieza por pieza por artesanos japoneses, lo que le da al edificio una atmósfera absolutamente natural y relajada, ideal para disfrutar las tradicionales tortas de ananá con las que el local, que el edificio alberga, agasaja a sus visitantes en forma gratuita.

Antigua y moderna, tradicional y vanguardista, la arquitectura de Tokyo es un fiel reflejo de su realidad: una contradicción permanente que sin embargo siempre propone algo único y distinto a lo que el resto del mundo tiene para mostrar.

Federico García (desde Tokyo)

Acerca del Autor

Federico García

Executive Creative Director, Huge, New York. / Group Creative Director, Translation, New York. / Creative Director, Ogilvy & Mather Japan, Tokyo. / Director Creativo, Ogilvy & Mather Argentina, Buenos Aires.

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