por Daniel Villalobos. Hace 12 meses

“Vais a tener que remarla”, fue la frase que le repitieron hasta el hartazgo en aquellos tiempos a Cristobal Colón cuando comenzó a preparar la presentación del proyecto más importante de su vida. Pero a Cristóforo (así le decían los amigos)  no le importaban las adversidades, porque tenía un insight muy concreto: la integración. Un concepto basado en la dimensión del encuentro entre las culturas de dos mundos. El sabía que se trataba de algo que tendría importantísimas consecuencias para ambas partes.

Colon-fn1Foto vía: lab.rtve.es

Por eso defendió su idea en innumerables oportunidades, tocó tantísimas puertas, pateó algunos escritorios (de ahí la malformación en el dedo gordo del pie) y ajustó la presentación una y otra vez, hasta que llegó el día en que lo recibieron quienes manejaban el presupuesto más importante de la época: Isabel y Fernando de Castilla y Aragón, los Reyes Católicos, quienes le darían el ok final luego de un argumento contundente: un huevo.

Colon-fn2Foto vía: cadenaser.com

“Un huevo?¨ le preguntaron asombrados mientras Colón lo sostenía con su mano izquierda. Sin inmutarse y ante la imagen congelada de todos, prosiguió: “Este es nuestro mundo, que no es plano como todos creen, sino tiene forma ovalada como este huevo”. Aprovechando el murmullo de los reunidos en la sala, se envalentonó y mostró otro huevo del mismo tamaño: “Y esto es lo que hay que tener para pedir vuestro apoyo y que esta empresa llegue a buen puerto”.

Los arengó como nadie lo había hecho hasta ese momento y les dijo que si era verdad que había pobladores en esas tierras (como se rumoreaba) o que incluso habían llegado los vikingos, iban a quedar pintados. “Si claro, pin-ta-dos. Por lo tanto propongo que el nombre de la primer carabela sea la pinta”. El auditorio enmudeció, así que aprovechó para continuar su arenga: “Junto a las otras dos carabelas, la Niña y la Santa María, cruzaremos el atlántico para comprobar si mi idea merece ver la luz o es una más de las que quedan en un papel”. Mientras desplegaba los planos.

Colon-fn3Foto vía: esplota.com

“¡Joder!” gritó el rey Fernando. “Este hombre acaba de inventar el sponsoreo”. Y así fue que un día como hoy, pero de 1492, llegó el gran navegante genovés al continente Americano. Así fue también que, unos siglos después, desembarcaron Telefónica, Zara, Santander, Iberia, Prosegur, BBVA, Mapfre, Gas Natural Fenosa, Dia %, los chocolates LACASA, los laboratorios Q Pharma, Repsol y vaya a saber cuantas más. Pero ese, es otro cuento.

Daniel Villalobos.

Acerca del Autor

Daniel Villalobos

Publicitario. Trabajó en varias agencias de Buenos Aires para marcas internacionales. Actualmente es redactor en FiRe Argentina.

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