por Laura Visco. Hace 4 meses
  • Wrong es la palabra que más digo. Wrong o su hermana mayor, ‘Totally Wrong’. De hecho, mis compañeros de trabajo me regalaron para mi cumpleaños una remera que dice WRONG, así todo en mayúscula. Básicamente porque no pueden creer que no tenga miedo en decir que algo simplemente está… Equivocado. No les entra en la cabeza. Se matan de risa. Verán, vivimos en los tiempos del bullshit. Wrong es una palabra que no existe en muchas culturas, que fue erradicada del diccionario laboral. Algunos te dicen ‘it’s not quite right’. Otros ‘awesome guys. I just have a few comments’ (y luego sigo una lista interminable de cosas a corregir). Wrong está bueno porque no hay malos entendidos de por medio. Si está mal, está mal. Listo. Se remueve lo que está mal casi quirúrgicamente, y se vuelve a empezar. Wrong te ahorra todo el tiempo de esas idas y venidas, para llegar realmente a una genialidad. Esto es publicidad, no diplomacia.
  • Hola. Perdón, no me presenté. Qué maleducada. Soy Laura. Mucho gusto.
  • Axe. Probablemente el brief más complicado que agarré en mi vida. Una marca con un bagaje muy grande: 33 años del efecto Axe. Pero fue sin dudas el más gratificante. Ahora la marca sigue hablando de atracción, pero desde otro lugar. Con los pies más sobre la tierra. Sin ángeles cayendo del cielo. Sin ser una construcción publicitaria que se repite una y otra vez. Porque si no te renovás, pasás a ser el tío que cuenta siempre el mismo chiste en las fiestas. Me gusta para donde estamos yendo, me gusta este 2017 que tenemos por delante, y me ilusiona levantarme todos los días a la mañana para trabajar en esta marca.
  • Tortuga. Tuve una de mascota a los cinco años. Se llamaba María July (sic) Fernanda. Se murió al año de tenerla. Lloré mucho. Mucho. Pero también pensé: hubiese vivido más con su familia? Es normal que una tortuga viva con humanos? Hubo un antes y un después de ese episodio. Primero fueron las tortugas. Luego los peces. Luego los chanchos. Las vacas. Los animales del zoológico. Y así hasta que hace seis años me convertí en vegetariana, y este año finalmente salí del closet de vegetales y me hice vegana. Básicamente porque es lo que mi yo de cinco años esperaría de mí: no dar las cosas por sentado. Nunca.
  • Status Quo es el enemigo de la creatividad. Siempre. Si querés dejar contento a todo el mundo, probablemente no estés haciendo nada nuevo. Y si no hacés nada nuevo, no generás una conversación. Y si nadie habla de lo que hablás, estás en problemas. Nadie quiere más videos apilados en youtube. Lo que estás haciendo, va a generar algo en alguien? Si la respuesta es no, no lo hagas.
  • Onofre, es el segundo nombre de mi papá. El primero es Armando. Mi padre es un hombre muy simple, de muy pocas palabras. Es la persona con los pies más sobre la tierra que conozco. De hecho, tiene pie plano. Eso también lo heredé de él: tengo dos empanadas gallegas en lugar de pies. Armando me enseñó el sentido del trabajo, desde muy chica. ‘El trabajo bien?’- me pregunta en el Skype de los domingos. Creo que una de mis grandes motivaciones en la vida es poder contestarle siempre que sí a esa pregunta.
  • Nuevas generaciones publicitarias. Nadie las entiende. ‘Estos no son como nosotros, que nos quedábamos hasta las 5 de la mañana plantando una cenefa!’- escucho decir por ahí. Gracias a dios no son iguales a nosotros. Son mucho más lúcidos. El tema es que me parece que les estamos explicando todo mal. La genia de Cindy Gallop explica en su proyecto MakeLoveNotPorn que estas nuevas generaciones están aprendiendo a tener sexo viendo porno. Copian todo de ahí. Esa es su educación sexual de facto. Y esto trae innumerables problemas. Ya que el porno está más cerca de ser una obra de teatro que un acto sexual. Me encanta esa metáfora. Porque me parece que pasa un poco lo mismo con la publicidad: estas nuevas generaciones están aprendiendo a ser creativos mirando lo que se premia en los festivales. Ese es nuestro porno. Copias ‘posiciones’ de otro, cosas que le funcionaron a otro que no tiene nada que ver con vos, ni con tu talento, ni con lo que te sale hacer, ni el lugar donde vivís, ni los clientes que tenés. Le pedimos que copien algo una y otra vez en vez de fomentar su creatividad. Les atrofiamos el cerebro. Entonces, hay una crisis global de talento porque estamos haciendo a esta industria menos interesante para esta generación. Los millennials quieren ver cambio en lo que hacen, son una generación 100% purpose driven, y les estamos dando una industria sin mucho propósito más que poner un coso con una forma rara en una vitrina. Una industria en las que se inventan apps que no existen, para rescatar refugiados sirios del mar que sí existen, a ver si arañás un bronce. O una industria donde ‘supuestamente’ se salvan tortugas del océano haciendo plástico comestible, en lugar de enseñarle a la gente a reciclar plástico y no tirarlo en el mar. No tiene ni pies ni cabeza. Así que… Te entiendo, millennial. Te juro que entiendo que no te guste la publicidad y que no te quedes hasta las 5 am plantando la cenefa. Tenés toda la razón del mundo.
  • Feminista. La palabra que asusta a todo el mundo últimamente. Porque se cree que las feministas estamos en contra de los hombres. Todo se Boca-Riveriza muy rápidamente. Especialmente en Argentina. A ver, no. Nada más lejos de la realidad. Ser feminista es ser pro igualdad de género. Cuando se habla de género, siempre se piensa en la mujer primero. Error. Todos, hombres y mujeres, nacemos con un montón de reglas de género muy estúpidas que definen a qué debemos dedicarnos, cómo tenemos que sentirnos y cuáles deberían ser nuestros intereses, según el órgano sexual que nos tocó ahí abajo. El hombre nace con la presión social de ‘ser hombre’, de ser macho, fuerte, proveedor, llenos de minas y exitosos. Es una idea de masculinidad muy antigua, que es básicamente construir tu identidad no por lo que sos, sino por lo que tu género te indica que deberías que ser, y rechazando cualquier valor que te haga quedar como un ‘maricón’. Entonces, a nosotras no se nos deja crecer hacia arriba, se nos pone un pie encima. Pero a ellos no se los deja crecer hacia adentro. Es bastante desgarrador si te lo ponés a pensar: el hombre anda lo más campante por la vida pensando que se la llevó de arriba, cuando en realidad su identidad está construida en un frágil andamio de inseguridades y mandatos de 1945. Podría seguir con este tema como 28 carillas más, pero me están haciendo señas detrás de cámara para que redondee. Entonces: el género es una etiqueta que nos limita. Eso.
  • Ignorancia. O la pavada más cara del mundo. Es lo que más define a la publicidad en los últimos tiempos. A todos los que nos dedicamos a esta carrera, se nos regaló la oportunidad única de hablarle a millones y millones de personas, todos los días. Es una oportunidad gigante…. que colectivamente decidimos ignorar por completo para hacer casos que no le importan a nadie sólo por levantar un premio en un festival que tampoco le interesa a nadie. Tengo cero tolerancia hacia los truchos y las ‘proactividades’. Cero. Porque siento que un día vamos a desaparecer como raza, y atrás nuestro va a venir otra mitad lagarto-mitad humano, van a encontrar todos los leones de Cannes en excavaciones arqueológicas y van a pensar: ‘a ver si entiendo bien. Entonces esta gente creaba productos que nadie necesitaba, y se auto-daba premios por la mejor publicidad de esos productos… Y si no había campaña, se la inventaba. Y si no había producto, también se lo inventaban… Esta gente claramente estaba en cualquiera, con razón desaparecieron’. Y acto seguido se comen dos One Show como si fuesen Sugus. Me encantan los premios, pero me parece que se nos fue la mano, muchachos.
  • Religión. O mejor dicho, Fe. No esa fe, porque soy atea. Cinco años de colegio de monjas me convirtieron en una ferviente atea. Hablo de la fe en vos mismo. Ese otro tipo de religiosidad: la de creer en vos, y en lo que sos capaz. Aunque sea desmedido. Para mi el mundo se divide entre los que se saben de memoria el discurso que darían de ganar un Oscar, y los que no. Los que se animan a pensar grande e irracionalmente en uno mismo, y los que no. Siempre hay que pensar en grande. Para pensar en chiquito sobre uno ya están los demás. Hay que hacer saltar la banca de lo que se espera de vos. Eso es lo único que te va a salvar, siempre.
  • English. Mi formación en inglés (y en general, a decir verdad) fue bastante pobre. Fui a un colegio parroquial, que es como un premium economy de un colegio del estado. Me encantaba sentarme y estudiar inglés, sola. Todo el santo día. Sam on Radio 321. Sam on Channel 9. Otros libros que encontraba por ahí. Esas cosas. Y después leía un diccionario inglés-español todo amarillento de mi tío. Y me hacía un diccionario propio. No sé, me gustaba el hecho de hablar un idioma que no se hablaba en mi casa. Mi diario íntimo lo llevaba en inglés así si me lo encontraban, nadie lo entendía. Un día mi profesora de inglés de tercer grado la llamó a mi mamá para hablar, y le preguntó si me estaban llevando a la cultural, porque estaba aproximadamente dos años adelantada. Mi vieja no lo podía creer. Recién fui a estudiar formalmente como a los veintiséis, cuando trabajaba en Madre. A veces tengo como baches típicos de cuando aprendiste medio por tu cuenta, cosas que deberías saber y no sabés. Y a veces me salta vocabulario del diccionario amarillento y la gente me mira medio raro, probablemente porque esa palabra se usaba en los setenta. Y eso. Muchas gracias por convocarme para esto. Fue como hacer ocho sesiones de terapia.

Acerca del Autor

Laura Visco

Laura es directora creativa en 72andSunny Amsterdam desde hace dos años, donde se desempeña como directora creativa global de AXE.. Antes de unirse a 72, pasó por agencias como Fallon London, Madre y Ponce Buenos Aires, entre otras. Nació en Buenos Aires, Argentina, y empezó en publicidad cuando tenía sólo 19 años. Ganó premios en festivales como Cannes y D&AD, pero para Laura el mayor desafío es construir marcas que construyan algo y tengan impacto en la gente.. Vive en el barrio del Jordaan con su novio Juan y su gata Rocío Oliva.

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