por Javier Meza. Hace 1 año

Javier Meza es el Vicepresidente global de Coca-Cola Trademark. Maneja la comunicación de la marca para todo el mundo. En esta auto entrevista, se responde a sí mismo cosas que ni siquiera él sabía que iba a preguntarse.

  • World. Una parte de lo que cambió en mi vida se vincula con entender el mundo, apreciar su diversidad. Finalmente lo estoy viviendo en su plenitud. Viajo por todo el planeta, aprendo de la gente, de su cultura. Cuando visito un mercado nuevo estoy tres días. El primer día les digo: “Déjenme solo, yo sobrevivo”. Entonces utilizo el día para caminar, voy por aquí, por allí, observo, sin que nadie me trate de explicar, sólo observo como uno más. El segundo día pido en la oficina que me lleven a conocer el mercado en la mañana y a hablar con consumidores durante la tarde. Y recién el tercer día les digo: “Bueno, ahora sí, muéstrenme el PowerPoint”. Considero muy importante realizar una primera lectura con los ojos, con el olfato, con las manos.

  • Hola, soy Marcos de Quinto (Executive Vice President and Chief Marketing Officer global) no me conoces. Estoy en Atlanta armando un equipo, y cada vez que pregunto a alguien sobre quién debería ser la persona para manejar Coca-Cola aquí, me dicen tu nombre, así que quiero que vengas. Yo no te conozco pero tanta gente no puede estar equivocada al mismo tiempo, así que vente”. Yo, por supuesto, le agradezco el llamado y le cuento cuál es mi visión, qué es lo quería hacer. Luego le pregunto cuál era el proceso, cuántos candidatos tenía. “No hay proceso, no hay candidatos, si quieres unirte y ser parte de esto, vente, fin de la historia”, me dijo. A partir de ese momento soy el Vicepresidente global de Coca-Cola Trademark. Manejo la comunicación de la marca para todo el mundo. Son dimensiones completamente diferentes.
  • Antes de que sucediera todo esto, tuve 10 años de edad. Fue cuando me enfrenté con un mundo nuevo, que no era el mío, y eso empezó a generar en mí una transformación. Aprendí alemán antes que inglés y a darme cuenta de que el mundo es mucho más grande de lo que conocía. A los 17 años terminé el colegio y le dije a mi padre que quería estudiar afuera, que no me quería quedar en Ecuador. Las opciones de viajar a los Estados Unidos o a Europa eran imposibles en aquel momento. Mi única alternativa era Brasil; de modo que a los 17 años me mudé y pasé cinco años allí. Es decir, que ya tenía en mí la cultura alemana y la brasileña. En Brasil me gradué de ingeniero químico (con todo lo bueno y lo malo que te da la ingeniería). Trabajé un año como ingeniero químico en una empresa francesa, pero yo me había ido a estudiar a Brasil, no me había ido a vivir.
  • Tenía la necesidad de volver a Ecuador y encontrarme conmigo mismo, mi identidad, mi herencia, mis hermanos, mis padres. Así que regresé y busqué trabajo. Conseguí una entrevista en una compañía norteamericana que se llamaba Warner Lambert (chicles Listerine). Allí me encontré con Eduardo Surietta, con quien conecté de forma inmediata: “Te mandaron mal, tú venías por el puesto de ingeniero de planta, pero estás en Marketing, en la entrevista equivocada”. Y después de unos segundos me pregunta: “Oye, Javier, ¿no quieres trabajar en marketing? Yo puedo enseñarte”. Y ese día no sólo cambió por completo mi carrera.
  • Sueño. Cuanto más expresas tus sueños en el mundo corporativo, cuanta más gente sabe de tus sueños, más gente te ayuda a que se cumplan. Por supuesto que hay que trabajar duro, hay que demostrar que tienes talento, pero también hay que ser explícito con los sueños. Cuando realizo entrevistas de trabajo, pregunto: “¿Cuál es tu sueño en Coca-Cola y cuál es tu sueño fuera de Coca-Cola? ¿Qué sueñas alcanzar en la vida?”
  • Odio los aviones, les tengo pavor; por ello aprendí que tener miedo no es el problema, sino que el problema es tenerle miedo al miedo.
  • Nací en una ciudad en el interior de Ecuador que hoy tiene 50 mil habitantes y en aquel momento muchísimos menos. Si alguien les preguntaba a mis papás: “¿Te imaginas a Javier en Atlanta, manejando Coca-Cola por todo el mundo?”, hubieran creído que se trataba de un chiste. Las probabilidades de algo así son una en un millón. Y sin embargo esto no pasa overnight: es la consecuencia de una historia que tiene una buena dosis de talento, algunas buenas decisiones, mucha suerte y mucha gente que me apoyó. En primer lugar, siempre fui un estudiante destacado. Luego, como dije, las decisiones. Recuerdo cuando estaba en cuarto o quinto año de la primaria y en el periódico de la escuela apareció una invitación: “Queremos estudiantes buenos para que se unan al colegio alemán”. En mi familia no hablaba nadie el idioma, pero mis padres consideraron que, como era un chico inteligente, podían llevarme. De modo que a mis 10 años nos mudamos a Quito y terminé estudiando en el colegio alemán. Allí conocí una nueva cultura.
  • Fue en 1998. A los tres años de estar en Coca-Cola, se produce una reorganización. Hendrick Steckhan, que ahora es el presidente de operaciones de Coca-Cola USA, estaba en Ecuador. Un día Hendrick, quien está casado con una ecuatoriana, me llama y me dice: “Javier, tengo una mala noticia. Estamos reestructurando la operación en Ecuador que se hace más pequeña y ya no hay más lugar para ti aquí. La buena noticia es que hay una oportunidad en la oficina de Buenos Aires”. Yo no había ido nunca a Argentina. Sí a Chile, porque la oficina regional estaba ahí, y obviamente a Brasil. Recuerdo que regresé a casa y le dije a mi esposa (que tenía un embarazo de 30 semanas): “Me quedé sin trabajo en Ecuador. La compañía me ofrece mudarnos a Buenos Aires, que no es Brasil, que es lo que me hubiera puesto feliz”. Ella me contesta: “¿Qué opciones tenemos?”. Y lo cierto es que no teníamos mucha salida. A las dos semanas nos subimos a un avión con destino a Buenos Aires.
  • Interactuar con diferentes culturas es la clave. Buenos Aires fue un choque cultural que me hizo crecer. Porque así como Brasil es algo muy diferente al resto de Latinoamérica, la Argentina también. Aprendí muchísimo de mi experiencia en Buenos Aires, no sólo del negocio. En Argentina, o tú te fortaleces o te pasan por encima. Es simple. Se trata de una cultura dura en el trabajo, las cosas se dicen de frente, no te ponen flores. Si algo no les gusta, te lo hacen saber. En esa época no existía IMC (Integrated Marketing Communications), entonces los Brand Manager hacíamos todo. Me enamoré mucho de la cultura argentina y mi esposa también. Vivir en Buenos Aires y trabajar desde ahí en Bolivia, Paraguay y Uruguay significaba subirme a un avión todas las semanas. De modo que empecé a desarrollar una gran habilidad para entender, procesar y usar la diversidad a mi favor. Aprendí que la clave de interactuar con diferentes culturas se da cuando uno es curioso.
  • Reunión. Recuerdo que cuando asumí en Brasil como Vicepresidente de Marketing de la Business Unit, en una de las primeras reuniones que tuve con el equipo de Coca-Cola Brasil (serían unas cien personas), me paro delante y les empiezo a hablar en portugués. Ellos no podían creerlo. Les cuento mi historia, que estudié allí de jóven, les hablo de las novelas y, además, que soy simpatizante del Corinthians, de la época de Tupãzinho, de Neto, cuando le ganamos al San Pablo 3-0. Ellos empiezan a decir “Este tipo nos entiende”. Y sucede algo muy chistoso: al final de la primera semana, una de las chicas se me acerca y me dice en voz baja: “Javier, escucharte hablar a ti es como un viaje en el túnel del tiempo porque usas modismos de hace veinte años”. Tenía razón. El slang brasilero lo tenía desactualizado desde mi época de Universitario, como en el caso del comercial de Telefónica, el del chico al que descongelan. Se acuerdan?
  • Es interesante cómo aplica eso de tomar riesgos. Un día advertí que la manera en que estaba estructurada la división en Argentina no funcionaba. Había mucha duplicidad de funciones, mucha tensión. Y lo comuniqué: “Les ofrezco dos opciones: déjenme pasar a la división y manejo las marcas, o me quedo un año más y me voy”. Es muy interesante ver en retrospectiva, que esa decisión fue la que terminó de potenciarme hacia arriba, porque hoy en día son las divisiones, y no los países, por donde se crece. Yo no lo tenía en claro en ese momento. Sólo sabía que, como algo no funcionaba, debía poner una propuesta sobre la mesa. Y lo hice. Tomé un riesgo, como todo lo que se necesita para crecer en la vida.

Acerca del Autor

Javier Meza

Javier Meza nació en una pequeña ciudad del interior de Ecuador. Es ingeniero químico (Universidad Federal de São Carlos). Realizó un MBA en administración de negocio en la Universidad San Francisco de Quito. En Harvard se formó en digital marketing y strategic marketing management. Habla español, inglés, portugués y, en menor medida, alemán. En 1998 ingresó a The Coca-Cola Company. Comenzó como brand manager en Ecuador, y luego fue senior brand manager en Buenos Aires, group brand manager en Lima, marketing manager para la región y para la Argentina y brand director. En 2009 se convirtió en vicepresidente de Marketing de la unidad Centroamérica, y en 2012 ocupó el mismo cargo pero en la unidad Brasil. Desde abril de 2015 es vicepresidente global de Coca-Cola trademark.

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