por German Yunes. Hace 1 año
  • WPP es sólo una etapa de mi historia en esta industria. Hay una prehistoria, que nadie conoce tanto, quizás es la parte más interesante de mi vida. Sin dudas la que me marcó y da impulso a todo lo que hago. No siempre trabajé en publicidad, es más, casi que la publicidad llegó a mi vida por accidente mucho tiempo después de empezar a trabajar. Antes trabajé en Marketing, antes en Finanzas, antes en Comercio Exterior, antes en la empresa de mis viejos y antes casi que ni siquiera quería estudiar. La verdad es que siempre me gustaron los negocios, desde muy joven oscilaba entre ser consultor negocios y emprender algo.

  • Hábitos buenos. Virtudes. Siempre voy a agradecerle a mis padres por la educación. La familia como base de la construcción de los valores y una sociedad mejor, eran temas que se hablaban en casa casi en todas las cenas con largas sobremesas de sermones de padre. Pero aun así, me costó mucho empezar a estudiar y encarrilar mi vida como joven universitario. ¿Cómo iba a ser consultor sin estudiar? Pasé por varias Universidades, hasta vine a vivir a Buenos Aires con la excusa, de que en Rosario, ciudad donde nací y que “siempre está cerca” de mi corazón, no podía estudiar. Al final llegó la Universidad Austral para estudiar Administración de Empresas y la pasión por los negocios se fundió con los conocimientos de management. La búsqueda de la excelencia que me enseñó la Universidad y esa primera promoción de Licenciado en Ciencias Empresariales, cambió mi vida para siempre. 

  • Anotar en un cuaderno las ideas, los pendientes y los proyectos. Antes, durante y hasta aun hoy, es mi forma de volcar a un boceto las ideas que quiero hacer o los negocios que quiero emprender. Antes era un cuaderno de tapa roja con dibujos geométricos. Lo llevaba conmigo siempre, todos los días anotaba ideas de proyectos, de empresas, propuestas a marcas, negocios o simplemente cosas que se me ocurrían.  Creo que no debo haber realizado el diez por ciento de lo que escribí pero no pierdo la ilusión de seguir haciendo realidad algunas más. Ahora el “cuaderno” pasó a las notas del teléfono. Es que hasta cuando me baño pienso en negocios o ideas para hacer. ¿Será porque dicen que las mejores ideas se te ocurren cuando te bañas, será por eso que lo hago tres veces al día?. Nunca dejo de soñar de la misma forma que cuando era un chico de 16 años y aun frente al problema más grande, cerraba los ojos, ponía mi mente en blanco y empezaba a pensar en algo distinto; dejar un rato el problema de lado me iba a ayudar a buscar una solución desde otro ángulo. Salir de los problemas, verlos desde afuera, es la mejor forma de empezar a solucionarlos. 

  • Tiempos aquellos. Rosario no fue sólo la Universidad, también mi primer trabajo, mi familia y mis amigos, los de siempre. Para mi, la mejor definición de amigos, es esas personas que aunque hace diez años que no veas, apenas empezás a charlar es como si hubieses hablado ayer. Cada vez que quiero cargar pilas me “cuelo” en algún asado o viaje con amigos de Rosario. Para ellos soy el Huevo Yunes, a secas. Sí, ése es mi sobrenombre en Rosario. Cuando me mude a Cordoba “Huevo” cambió por un cariñoso “Gordo” señales que los años y el arduo camino de trabajo del emprendedor fueron dejando en mi humanidad. Antes de mi primer trabajo formal tuve muchos informales. “Te tenes que hacer de abajo”, decía mi papá. “Si alguna vez vas a ser Gerente de tu empresa tenés que empezar por ser el cadete” repetía todo el tiempo. En ese momento teníamos una empresa familiar, era de transporte de pasajeros y de las grandes. Mi abuelo, siempre me mostraba el libro del primer viaje de pasajeros entre Capilla de Monte (Córdoba) y Buenos Aires. Allá por el año 1945, cuando “empezó el turismo interno en Argentina”. Trabajé despachando encomiendas, vendiendo boletos en la ventanilla de la Terminal de Ómnibus, en la administración haciendo control de planillas de recaudación y algunas tareas más. Ahí descubrí que la empresa familiar no era lo mio, lo que mas me gustaba era mirar los bocetos de cómo iban a pintar los colectivos y corregirlos. 

  • Sed de algo distinto, siempre. Después vino mi primer salto a la independencia, y empecé la carrera de “PR en Entertainment” o tarjetero de boliches como se llamaba en los ’80. Así armé la primera sinergia entre el PR y los colectivos y creamos una especie de “agencia de viajes” donde vendíamos viajes a la inauguración de las discos de temporada en la costa atlántica. Armamos la primer sociedad con Lolo, uno de mis grandes amigos. Relaciones publicas nos dio de comer por unos años hasta que un llamado de mi padre provocó un cambio de rumbo: “La empresa familiar se vendió, hijo, hay que estudiar!” se escuchó del otro lado del teléfono. Mientras estaba estudiando y por la necesidad de terminar de pagar la Universidad, empecé mi primer empleo formal en un estudio contable, una pasantía de la Universidad que se transformó en un trabajo de tiempo completo. Con el agregado invaluable de charlas interminables sobre la experiencia durante los viajes entre Rosario y San Lorenzo que me daban mis compañeros de trabajo, experimentados hombres de negocios y consultores que trabajaban en las empresas de la zona. Así tuve trabajo en Comercio Exterior, en Economía y Finanzas hasta que llegué a la Gerencia Comercial y encendió mi devoción por el mundo del Marketing y las Comunicaciones. Pero 1999 y la llegada del nuevo siglo trajeron mi primer cambio de domicilio y el primer emprendimiento grande.

  • Orgullo. Mi empresa. mi apellido. Yunes. Alguien me dijo que si estás muy seguro de lo que haces, le pones tu apellido. “No hay chances de que te vaya mal” sabio consejo de Percy, con quien trabajaba antes de saltar a la independencia laboral. Una especie de “psicólogo en emprendedorismo”. ¿Por qué elegí Córdoba?. Cuando llegué a casa y le conté a Vero, ahora mi mujer en ese entonces novios, “renuncié al trabajo!”… ” Ah, bueno. entonces nos podemos ir a vivir a Córdoba?” Respondió en su tonada de auténtica cordobesa. Yunes/SMA era un sueño, un sueño inconsciente. Afuera pasaban las crisis pero adentro no se notaban. La pasión por hacer crecer una “Consultora” desde el interior del país al mundo, era más sólida que cualquier crisis. Entrabas a trabajar y te daban una notebook y una cuenta de email. Pasabas por administración, firmabas los papeles y te decían “te podés sentar donde quieras o donde encuentres lugar”. Al rato aparecía Miguel, mi viejo, y te daba la llave de la oficina. Si!, la llave de la casa de mi abuela, donde era la oficina. “Podes venir a cualquier hora y cualquier día, sólo fijate de cerrar bien la puerta!”. Pasaban las crisis, los 4 Presidentes en un día, la inundación de bonos, el dolar 4 a 1, la caída de las torres gemelas, el tequila, pero adentro no se notaba. A los dos años ya no éramo más una Consultora, sino una Agencia que no paraba de crecer. Dos anécdotas que marcan una época. A los dos años de renunciar a mi trabajo para ser independiente y prometerle a mi familia que iba manejar mis tiempos y tener más vida juntos, nada de eso ocurrió. Trabajaba el triple, mi agenda la manejaban los clientes y el “start up”. Llevaba más trabajo a casa del que tenía en la oficina, aún así, mi felicidad era total. “Podés volver a eso de la relación de dependencia?” me repetía Vero, ya con panza de nuestro segundo embarazo. 

  •  Nunca rendirse. Capital de trabajo. El único sinónimo de capital de trabajo que conocia en 1999 era “descubierto bancario” o “límite excedido de tarjeta de crédito”. Esta segunda anécdota es casi secreta. Entre mi casa y la oficina había un peaje. En época de bonos escaseaba el efectivo, todo mi capital estaba en el negocio, en los sueldos, la oficina, los viajes, las computadoras. Hasta había vendido el auto y andaba en uno prestado. Un cliente me prestó un auto por unos meses!  Los peajes se pagaban sólo en cash, no aceptaban bonos provinciales. La cosa es que no tenía efectivo, menos de 10 pesos en el cajero automático y no había forma de que los cajeros den monedas, así que me fui a un bar pagué con tarjeta de crédito, me quedé todo el día trabajando ahí y volví a casa de noche como si hubiese ido a “trabajar a la oficina”. No podía explicarle a mi familia que un negocio tan exitoso, se llevaba todo el capital de trabajo. Pero los que saben de negocios, conocen que las empresas también se pueden morir de éxito. El verdadero éxito no es llegar, sino mantenerse. El verdadero capital de trabajo era mantener los clientes y la gente que se unía al equipo.  Así Yunes/SMA se transformó en una empresa de 120 talentos y oficinas en toda la Argentina, hasta Centroamérica y Mexico. Una agencia que tenia el objetivo de transformar la realidad. “La agencia con otra cabeza” la llamábamos los que trabajamos en ese gran equipo. Hoy, los que estamos en esta maravillosa industria de la creatividad, el talento innovador y el pensamiento estratégico estamos en el negocio de transformar, de transformar ideas en realidad, de transformar oportunidades en negocios, de transformar nuestras vidas en un viaje apasionante. 

  • Fascinante y apasionante es el viaje, cuando podés salir desde una habitación en la casa de tu abuela con la idea de ser un consultor y terminar dirigiendo un equipo espectacular de gente talentosa en toda Latinoamérica. Trabajar de lo que te gusta y con gente que te motiva, eso es lo que me saca de mi casa para viajar por toda la región y transformar los viajes de trabajo en placer, las reuniones de negocios en trabajo que se disfruta. Así nació en 2008, OgilvyActionYunes que luego se transformo en Geometry Globalademás del orgullo de dirigir  los destinos de Ogilvy Latina Sur desde 2012.

  • Innovar. No sólo se trata de crear sino también de innovar. No sólo es deducir sino también predecir. Agregar mucho valor en cada interacción del negocio. Ese es el lugar que debemos ocupar como profesionales y empresarios. La antigua agencia de publicidad tiene hoy horizontes mas amplios, la esencia de su profesión tiene valores insustituibles y claves para el futuro, la búsqueda de alternativas para llegar a la gente de una manera distinta e impactante, captar la atención para transmitir de manera efectiva. Nuestro trabajo es magnético, mágico, único. Trabajar bien en esta industria es lo más lindo que te puede pasar en la vida. Si no trabajás bien, lo sufrís; si lo haces bien, lo amas.

  • Responsabilidad. El futuro de Argentina y de nuestra industria. Cuando vas llegando a los 50 dicen que sentís que el “sube y baja” de la vida va pasando para el otro lado. No puedo estar más en desacuerdo, estamos en la mejor etapa de la vida. Hace 20 años cuando querías empezar un negocio había muy poca gente dispuesta a ayudarte o que realmente sabía cómo hacerlo. Hoy hay un ecosistema de emprendedores listos para transformar nuestra economía y nuestra industria. Es nuestra responsabilidad ayudarlos, preparar los talentos para la nueva economía, la nueva clase política y empresaria que está creciendo en Latinoamérica. Hay vientos de cambio que soplan en la región, donde la experiencia, los valores y el talento van a marcar la diferencia. Estos son tiempos espectaculares, para ser vividos con jóvenes 50 años.

  • Emoción, es mi familia. Todo es por ellos. Desde mis padres y mis hermanos, hasta mis cuatro hijos; junto la persona más importante de mi vida y mi cable a tierra. Vero es la que controla el barrilete, la responsable de que yo pueda volar.

Acerca del Autor

German Yunes

German Yunes es CEO de Geometry LatinoAmérica, CEO de Ogilvy Latina Sur y fundador de Yunes/SMA, empresa que emprendió y luego vendió a WPP y así ingresó de lleno en el mundo de las grandes Agencias de Publicidad.

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