21 de marzo de 1999. Dorothy Chandler Pavillion de Los Ángeles. Harrison Ford era el encargado de anunciar la ganadora a Mejor Película. Steven Spielberg sostiene su estatuilla a Mejor Director por “Rescatando al Soldado Ryan” y se prepara para recibir la última de la noche. “And the Oscar goes to… Shakespeare in Love!!”. El director John Madden sube al escenario y agradece. Spielberg se esconde en su butaca. Todos en la industria saben que el verdadero ganador fue el productor Harvey Weinstein, quien saturó los medios con anuncios y agasajó con excesivo esmero a los votantes. Desde que “Shakespeare Enamorado” fue nominada se dedicó como nadie a hacer lo que hacen todos: ganarse la simpatía y el voto de cada uno de los 6.200 miembros de la Academia. La estrategia incluye almuerzos, cenas de lujo y viajes. Es parte de los 10 millones de dolares en promedio que las compañías cinematográficas invierten en marketing para promocionar sus películas nominadas, según datos publicados recientemente por la revista especializada Variety.

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La campaña por ganar un Oscar es casi tan feroz como una campaña política. Los productores tienen claro que no pueden sentarse y esperar a que la película haga el trabajo por ellos. Así lo hicieron durante estas últimas semanas Leonardo DiCaprio, decidido a alzarse con el primer Óscar de su carrera y los equipos de La gran apuesta, The Revenant y Spotlight. Detrás de ellos, un ejército de publicistas y expertos en marketing que atacan todos los frentes. La forma más fácil de conectar con los miembros de la Academia es mandarles la película a casa. Pero lo que más funciona son las proyecciones privadas que incluyen preguntas y respuestas para que los miembros que votan, conozcan en persona a los protagonistas.

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En tiempos de redes sociales y de conversaciones que van más allá de las vías tradicionales, el marketing viral alrededor de los Oscar intenta generar una gran expectativa. Es una estrategia que combina la retroalimentación de las redes, los foros de discusión, el merchandising, los trailers con distintos avances de la película, las entrevistas a los protagonistas y hasta videojuegos online como el “Leo´s Red Carpet Rampage” en el que habla que ayudar a Leonardo Di Caprio a ganar su primer Oscar. No es una coincidencia que Lady Gaga interpretara el himno estadounidense en el Super Bowl y que protagonizara el homenaje a David Bowie en los Grammy. Ambos fueron actos de campaña de cara a su nominación com Mejor canción por The Hunting Ground en los Oscar. La estrategia es multimedial.

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La ceremonia también marca tendencia e impulsa a las marcas. Bien lo sabe Samsung con la famosa selfie de Ellen DeGeneres que marcó un récord mundial de retuits. O la inversión de casi dos millones de dólares en cada comercial de 30 segundos. El desfile de los famosos por la Red Carpet incluye la mención obligada al diseñador del vestido, los zapatos y las joyas. Toda una exhibición para una vidriera de más de 43 millones de consumidores. Hasta la dedicatoria de los ganadores a las causas benéficas como la cria del oso panda, o la denuncia social como la sodomización indiscriminada de los pieles rojas de Nuevo México generan automáticamente fabulosos ingresos para las ONG que atienden esas nobles causas.

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Las películas nominadas incrementan su taquilla unos 12 millones de dólares en promedio. Las ganadoras suman hasta un 50 por ciento más. Los actores y actrices que reciben su estatuilla aumentan su salario un 20 por ciento. Pero la entrega de los Oscar no es sólo una cuestión comercial. ¿A quién no le gusta recibir un premio? Un premio de 34 centímetros que pesa casi cuatro kilos.

Actual Oscar statuettes to be presented during the 80th Annual Academy Awards sit in a display case in Hollywood February 22, 2008. The Oscars will be presented on February 24. REUTERS/Gary Hershorn (UNITED STATES) OSCARS/ OSC904._OSCARS-_0222_11.JPGFoto vía: rnews.ro

Una aleación de metales bañada en oro 24 quilates y que cuesta apenas unos cientos de dólares pero que tiene un valor simbólico impresionante porque puede consagrarte para siempre. El Oscar es también el trofeo de una batalla de egos. Ya lo dice el personaje de Al Pacino en el Abogado del Diablo: “Vanidad…mi pecado favorito”.

Andrés Maino (pirin)

Acerca del Autor

Andrés “Pirin” Maino

Andrés Maino (Pirin) . Nació en Rosario, ciudad de grandes artistas y creativos. Por ese motivo tuvo que exiliarse en Buenos Aires. Desde entonces se desempeña como guionista y autor en programas de televisión, documentales y largometrajes. Actualmente es CPF en FiRe de Argentina.

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