por Daniel Villalobos. Hace 8 meses

Parece que, hoy en día, el sueño americano se logra ingresando en alguna universidad, desarrollando una aplicación o red social con tus compañeros de habitación y luego a esperar a que llegue la lluvia de dólares. Justamente esto le sucedió, como a otros de su generación, a Sean Rad. Quien junto a Justin Mateen, Jonathan Badeen y Ramón Denia, fundaron Tinder: “una solución para la timidez y la escasez de tiempo”, hace poco más de 3 años.

Foto vía: forbes.com

Lo verdaderamente genial de Tinder consiste en digitalizar el cortejo y hacerlo muy fácil a través de un smartphone o uno de estos nuevos teléfonos móviles, vinculando tu cuenta de Facebook. Con un sólo toque y en segundos, comienza a aparecer un sinfín de fotos de potenciales parejas, en el radio de acción de tu casa o el trabajo. Sin cuestionarios o formularios. Sólo fotografías a las cuales uno le dice “si o no” para esperar a ver si del otro lado sucede lo mismo. It´s a Match.

Tinder-fn2Foto vía: spotry.me

Similar al caso de Facebook pero en otro rubro de encuentros, Tinder comenzó a juntar parejas en los campus de la Universidad del Sur de California, en Los Ángeles, en Arizona y UT Austin, a las que siguieron casi todas las universidades estadounidenses. A los pocos meses de lanzada la app, llegaba a los 400,000 usuarios registrados y como sucede con aquellas ideas que están destinadas al éxito, saltó definitivamente a la fama en la fiesta de solteros de la villa olímpica de los Juegos de Invierno de Sochi.

El escándalo fue tan grande, que convirtió a Tinder en una noticia internacional, alcanzando rápidamente las 1.000 millones de entradas. Casi en paralelo llega un resonante juicio que hizo tambalear a la compañía, cuando Whitney Wolfe, antigua vicepresidencia de Marketing, los demandó por acoso sexual. Irónico, no? Un universo creado para contactar parejas, estuvo a punto de desaparecer por exceso de confianza (o testosterona).

Tinder-fn3Foto vía: zeit.de

“Todo el mundo tiene la necesidad de conocer gente, lo que en el pasado significaba hacerlo físicamente. Hemos vuelto ese proceso más eficiente” dicen en la compañía. Traducción: “Si no te levantas ni a la mañana, a lo mejor aquí tengas una oportunidad de ligar, porque hay muchas otras personas desesperadas como tu”. Sólo hay que clickear continuamente fotos de futuras conquistas y tal vez tengas suerte.

“Tinder puede ser tan adictivo como el alcohol o las drogas, activando la dopamina (hormona del placer) en el cerebro” opinan algunos expertos. Pero lo cierto es que hoy, cada vez son más los interesados en buscar relaciones electrónicamente en lugar de cara a cara. Otra ironía en los tiempos que corren donde hubo una revolución en las comunicaciones: lo más complicado es conectar con el otro.

Tinder-fn4Foto vía: theknot.com

El sexo será casual. El éxito no. Veamos algunos logros de Tinder:

  • Supera los 50 millones de usuarios alrededor del mundo.
  • El 45% de sus miembros son mujeres.
  • La edad promedio de los usuarios es de 27 años.
  • Ya que está disponible en 24 idiomas
    Logra 10 millones de uniones cada 24 horas.
  • La aplicación es bajada unas 20.000 veces al día.
  • Solo el 6% de los usuarios cree que Tinder es para tener sexo casual.
  • Las mujeres, al igual que los hombres, rechazan personas en un 70%.
  • La presencia masculina es superior a la femenina.
  • Aunque son las mujeres las que pasan más tiempo utilizándola en un promedio de 8,5 minutos, frente a los 7,2 minutos de los hombres.
  • Y lo que es mejor? El 42% de las personas que usan Tinder en realidad ya tienen pareja.
  • Este año las ganancias superarán los 200 millones de dólares.

Acerca del Autor

Daniel Villalobos

Publicitario. Trabajó en varias agencias de Buenos Aires para marcas internacionales. Actualmente es redactor en FiRe Argentina.

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