por Editorial . Hace 3 meses

La anécdota es famosa. En 1997 Steve Jobs volvió a la empresa que había fundado y que lo había despedido. Reunió a sus ingenieros en jefe y les dijo “necesito que renuncien. Ya son demasiado viejos, y millonarios”. Lo que siguió es todavía más conocido. La impronta de Jobs llevó a la compañía a otro nivel. Él marcaba el paso y Apple se convirtió en el faro de la innovación. Pero lo logró a costa de asumir grandes riesgos. El iphone, por ejemplo, multiplicó las ganancias de la compañía pero Jobs, desoyendo el consejo de los accionistas, lanzó el ipad en 2010.

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Su último proyecto, era quizás, el más ambicioso. El iCar. El automóvil eléctrico de Apple conectado a todo tipo de dispositivos móviles y que nunca salió de los talleres de Cupertino. Básicamente, la idea era que la llave de encendido del automóvil fuera el iPhone, el cual se colocaría en el volante y una vez en contacto, encendiera al dispositivo de cuatro ruedas con toda su data abordo: contactos, música, mails, agenda, etc. El problema siempre fue la autonomía del vehículo, al igual que el del celular.

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El que lo logró fue Elon Musk, el mega emprendedor sudafricano, creador de PayPal, de SpaceX y (por si esto fuera poco), del primer automóvil eléctrico fabricado en serie: el ya célebre Tesla. Gracias al descubrimiento del litio como fuente inagotable de energía, la autonomía del Tesla equipara a la de un auto común. Aunque para llegar ahí, como todo innovador, Elon Musk asumió riesgos: desconocía la industria automotriz y calculó en 25 millones lo que le iba a terminar costando 140.

Musk with the Tesla Model S in Fremont on Oct. 1, 2011.Foto vía: jaimelopezdezuazo.com

¿Por qué Apple no incorpora a Musk a sus filas? ¿Es una cuestión de dinero? No parece un problema para la compañía más valiosa del mundo que tiene un valor de mercado mayor al PBI de toda la Argentina y más dinero en efectivo que la Reserva Federal de los Estados Unidos. No sería una locura tampoco considerando que el espíritu innovador de Elon Musk le valió el título con el que también se lo conoce: “el heredero de Steve Jobs”.

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Apple era el faro de la innovación pero desde la desconexión de Jobs parece apagado. Año tras año, los “lanzamientos” son, en realidad, actualizaciones, restylings de versiones que ya tuvieron éxito años atrás. Con las acciones de Apple tocando su techo y las ventas batiendo récords históricos, el CEO más eficiente se preguntaría. ¿Para qué asumir riesgos entonces? Aunque ahí está la clave. Después de todo, eso fue lo que hizo que Apple se ganara un lugar en la historia. No por ser la compañía más lucrativa, sino la más innovadora.

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Ya sabemos porqué. Por el genio y la osadía de su fundador. La anécdota sería aún más famosa que la original. Un Jobs refurbished modelo 2017 reuniendo a Tim Cook y sus ingenieros para decirles “necesito que renuncien. Ya son demasiado viejos y millonarios.”

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Un editorial de What’s on FiRe no siempre está escrito por el editor. Muchas veces lleva la pluma de una persona destacada que prefiere mantener el anonimato. No estamos hablando del anonimato de aquel que tira la piedra y esconde la mano. Sino de la persona elegante que prefiere escribir por escribir dejando a un lado la vanidad. Así de romántico.

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