Lo bautizaron Robert Albert Zimermann. Él adoptó el diminutivo de su nombre y eligió como apellido un nombre. El de su poeta favorito: el notable escritor galés Dylan Thomas. El homenaje también se reflejó en su obra. La poesía de conflicto. Bob Dylan escribió un par de libros y es el flamante Premio Nobel de Literatura. Hasta aquí no habría ninguna polémica. No es una cuestión numérica. Cervantes hubiese merecido el mismo premio sólo por el Quijote. O el Dante por La Divina Comedia.

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Sin embargo no faltan los puristas que cuestionan si lo que hace Dylan es literatura. Los que señalan la prioridad que tendrían un Murakami en la actualidad o un Borges en el siglo XX. A Bob Dylan no le dieron el premio por sus dos libros sino por la maravillosa poesía que él edita como canciones. Lo novedoso de la elección, en todo caso, es el formato.Y hasta podriámos cuestionar la novedad. Los poetas griegos tambíen escribían textos poéticos para ser escuchados, representados y a veces acompañados con música.

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La Justificación de la Academia Sueca es contundente: “Por haber creado nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción americana”. Hay que dimensionar la obra de Bob Dylan para entender el porqué de semejante distinción. Una obra que cautiva a todas las generaciones. Seguramente gente ligada al rock conoce su trabajo, difícilmente todo su trabajo. Otros apenas conocen sus hits: Like a Rolling Stone, Blowin’ in the wind, Mr.Tambourine Man, All along the watchtower. Otros, directamente nada. Todos conocemos a Bob Dylan, nadie conoce a Bob Dylan.

Bueno, empecemos.

Acerca del Autor

“El Gurú” Gustavo Agüero

Publicitario. Director de Arte. Inició su carrera en Gowland Publicidad y sin parar hasta el día de hoy, siguió su camino por distintas agencias como; Ratto-BBDO, Graffiti Darcy, Pragma FCB, DDB Argentina entre otras. Actualmente trabaja como Visual Maker en FiRe Advertainment.

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