Pirincho Cicaré es la mejor expresión de aquello que se ha dado en llamar “talento argentino”. No hay sensible que no se conmueva con su historia. A los 4 años descubrió la fotografía de un helicóptero en la tapa de la revista Mecánica Popular. No sabía leer, así que su mamá le tradujo las bondades de un aparato volador que aterrizaba y despegaba en vertical. El niño le prometió que iba a construir el suyo y la madre coronó la fantasía diciéndole que así iba a poder bajar en el jardín de su casa cuando la fuera a visitar.

Fabricar un helicóptero en el pueblo de Polvaredas, a 200 kilómetros de Buenos Aires, en el medio del campo y a principios de los años 40, era una  empresa delirante aún para la imaginación de un niño. Pero Pirincho no descansó hasta hacer realidad su sueño. Lo hizo con los materiales que tenía a mano y las ideas que tenía en la cabeza. A los 21, construyó un motor de aluminio a partir de un molde de barro y soldó los tirantes de una cama. Después de muchos intentos, un día despegó en vertical y aterrizó en el jardín de su madre.

Pirincho Cicaré es la mejor expresión de lo que llamamos un ”ejemplo”. Conocerlo es querer ayudarlo. Este hombre siempre sonriente, siempre entusiasta, contagia energía a todos los que experimentan la fortuna de conocerlo. Y para eso sólo basta acercarse hasta la fábrica que sembró en Saladillo. Una fábrica donde florecen sus creaciones. En los talleres de Cicaré conviven ingenieros aeronáuticos que se la pasan rechazando ofertas laborales del exterior y técnicos mecánicos que no piensan abandonar su pueblo. Todo lo puede la alegría de crear al lado de Pirincho. ¿Quién en su sano espíritu hubiese rechazado trabajar en el taller de Da Vinci?

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Pirincho Cicaré es la mejor expresión de lo que se ha dado en llamar “resiliencia”. Lo entusiasmaron mil veces y otras tantas lo estafaron. Los vaivenes políticos y económicos de un país que hace décadas vive la melancolía de lo que debió ser, lograron el dudoso milagro de hacerle fracasar el éxito al que parecía condenado. Augusto Cicaré nunca se desanimó. Y siempre volvió a despegar. Recibió miles de ofertas para radicarse en el exterior, pero Pirincho está convencido que tiene que ser acá o en ningún lado. En su país, en su pueblo, con sus hijos, con la familia que forma con todos sus trabajadores, sus vecinos. Esos que hablan con orgullo del hombre al que han bautizado, cariñosamente, Pirincho.

Acerca del Autor

Andrés “Pirin” Maino

Andrés Maino (Pirin) . Nació en Rosario, ciudad de grandes artistas y creativos. Por ese motivo tuvo que exiliarse en Buenos Aires. Desde entonces se desempeña como guionista y autor en programas de televisión, documentales y largometrajes. Actualmente es CPF en FiRe de Argentina.

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